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Adiós 2016, Hola 2017.

Y un año más al que decimos adiós…

Desde que soy madre cada año que acaba me parece que ha pasado demasiado rápido, nunca tengo la sensación de haberlo exprimido, siempre acabo pensando que debí haber aprovechado más en esto o aquello…

Así empiezo cada año con nuevos propósitos y con deseos de conseguir nuevas metas, algunas de esas metas las he conseguido alcanzar pero la mayoría estaban olvidadas al llegar a marzo.
¿Esto me pasa solo a mi?
Si estas conmigo y esto te suena sigue leyendo creo que he dado con la clave de porque algunas metas estan condenadas al fracaso…

Pensando en el porque de mis fracasos he llegado a la conclusión de que las metas en las que fallé eran demasiado estrictas o por el contrario demasiado generales. Voy a poner unos ejemplos verídicos y probados en mis propias carnes…
Una de mis metas desde que tengo uso de razón es:

No morderme las uñas.

Sí, ya lo se que es una marranada, también sé el número millonario de gérmenes y bacterias que viven debajo de las uñas y todo lo demás…  Bueno, pues por todo esto… y por dar buen ejemplo a mis hijos… y porque quedan más bonitas unas uñas largas…  cada año me propongo dejarlas crecer.

Y en algún momento del año lo consigo, y estoy súper feliz y orgullosa de mi misma.  Pero luego, un día, no me doy cuenta y me muerdo una (o dos) y todo se desmorona a mi alrededor jajajaja ya se que suena muy trágico pero es así como lo siento, pienso: he esperado meses para que crezcan todas y de repente he fallado.

Ese sentimiento de fracaso es lo que me hace abandonar esa meta y acabo mordiéndomelas todas. Así llego de nuevo a diciembre con todas las uñas mordidas pero ¡Ey! Con ganas de dejarlas crecer en el próximo año jajajajajaja

Y ahora un ejemplo de meta general:

 Ser más organizada.

Madre mía, este es otro clásico anual…
Ser mas organizada, o menos desorganizada como lo queramos llamar.
Pero vamos a ver si no lo he conseguido ya es porque no se ni por donde empezar. Yo se las áreas en las que debería trabajar, y se donde deberia poner mi empeño pero es que se me desvía la vista rápido hacia otras áreas con las mismas necesidades.
Las mujeres somos muy dadas a eso, empiezas una cosa y en el camino ves otra entonces te paras a hacer esa otra sin reparar en que estas dejando la primera a medias… Yo a esas interrupciones visuales además tengo que añadir 4 hijos de por medio… Que a mi no me molestan mis hijos, eh? Ni muchísimo menos… pero tampoco me ayudan con esta tarea en concreto jajaja
Bueno pues resumiendo y poniendo en práctica lo aprendido, para el 2017 quiero buscar metas factibles, metas que se puedan cumplir y con las que no me sienta fracasar a la primera de cambio así que :

– Me voy a dejar las uñas largas… pero sin agobios, si un día me pongo nerviosa y me muerdo una (o dos o tres) no pasará nada porque aún tendré otras largas. Así pues el objetivo para este año es tener al menos 1 uña larga e ir añadiendo más. Veremos como va…

Y mi segundo reto importante para el 2017 es:

– Ser más organizada. Sí, ya se que he dicho que es un imposible pero este año lo voy a enfocar de manera diferente, voy a elegir áreas en las que trabajar (véase, limpiar, ordenar o organizar) y me voy a centrar en esa única tarea durante 15 minutos. Te iré contando si me funciona o no…
En la página de Facebook cada día colgare una foto del “área de trabajo” y si quieres unirse al reto yo encantada de la vida.
En 2017 además voy a imponer un reto en general en casa. Vamos a tener como tema central:
Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio.
Y con este eslogan espero motivar a mis niños para ayudarles a ser mas ordenados, a todos nos vendrá bien este hábito pero si consigo inculcárselo a ellos será un regalo para toda la vida!!!

Ya me despido, pero no sin antes desearte un

FELIZ AÑO NUEVO, QUE TENGAS UN PROSPERO 2017

¿Y tú? ¿Consigues cumplir tus objetivos o te pierdes en el camino como yo? Cuentame en los comentarios. Me gustaria saber de ti.

 

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